Para prevenir hernias lumbares, aquí podéis observar distintos tipos de consejos:
Haz ejercicio. Fortalecer los músculos del tronco ayuda a estabilizar y sostener la columna vertebral.
Mantén una buena postura. Una buena postura reduce la presión sobre la columna vertebral y sobre los discos. Mantén la espalda derecha y alineada, especialmente cuando permanezcas sentado mucho tiempo. Cuando levantes objetos pesados, hazlo de la manera adecuada: haciendo el esfuerzo principalmente con las piernas, y no con la espalda.
Mantén un peso saludable. El exceso de peso genera más presión sobre la columna vertebral y sobre los discos, y los hace más propensos a padecer una hernia.
No se trata de dar información sobre la patología, si no de
educar. El paciente debe conocer y asumir esta enfermedad crónica con
autorresponsabilidad. Saber cuál es el motivo de su dolencia, qué debe hacer
para aliviar el dolor y la movilidad, mejorando así su calidad de vida. Para
ello, tendrá que adquirir unos hábitos nuevos que le ayudarán en sus
auto-cuidados y su actividad diaria logrando un estado general más saludable.
Estas medidas irán encaminadas a proteger las articulaciones y a evitar
movimientos o acciones que puedan resultar perjudiciales. La actividad
educativa debe ser presencial y contar con los medios suficientes que en cada
caso podamos disponer.
b) Pérdida de peso:
La obesidad y el sobrepeso afecta a un gran
porcentaje de estos pacientes y contribuyen de manera importante a la
sobrecarga de la rodilla y la cadera. Por lo tanto, perder peso mejora el dolor
y proporciona más movilidad, frenando la evolución de la artrosis.
C) Descarga articular: dirigida a evitar
la sobrecarga, con la inestimable ayuda de material ortopédico. Así podremos
recomendar el uso de bastones ante una artrosis de rodilla y/o de cadera.
Quedará indicado que esta ayuda se utilizará apoyándose en el lado sano.
conveniente que se eviten, en función de lo avanzado de la artrosis, los paseos
largos (no más de 20 a 30 minutos) y la bipedestación excesiva. Aconsejable es,
en lo posible, el no subir y bajar escaleras en artrosis de rodilla
principalmente.La visita domiciliaria del
profesional es necesaria. Orientará sobre las barreras que en cada caso sean
susceptibles de modificar, haciendo una valoración sobre el terreno (escaleras,
cuarto de baño, altura de la cama, asientos habituales, apertura de puertas y
utensilios en general). Indicaremos si son necesarios, por ejemplo, los elevadores
de WC, y de la cama o la adaptación de sillas y sillones para aumentar su
altura. El tipo de calzado y la incorporación al mismo de plantillas alivian el
dolor y facilitan el desplazamiento, lo que animará a la actividad física
recomendada. El tacón debe ser ancho, de 2 ó 3 cm y de goma. La suela también
debe ser de goma, de manera que la deambulación sea más confortable y segura,
evitando traumatismos o caídas por falta de agarre por los deslizamientos que
provocan otros materiales menos adherentes.
d) Ejercicio físico:
No debemos olvidar la importancia
del ejercicio físico, para así frenar la evolución de la enfermedad y sus
complicaciones. Los ejercicios prescritos han de adaptarse al estado individual
del enfermo.
Por otro lado, es conveniente que, en estados avanzados de
la patología, el paciente rentabilice los esfuerzos cotidianos. Además, el
reposo es obligado en fases de agudización del dolor, pero se iniciará el
ejercicio de forma suave en cuanto sea posible.
Una vez indicados, tanto la dieta
como el ejercicio físico, se realizará un seguimiento para valorar la
movilidad, el dolor y la pérdida de peso.
E) Medidas físicas:La hidroterapia
puede resultar eficaz en ciertos casos. La estancia en balnearios con aguas
termales es considerada como beneficiosa por muchos artrósicos (centrarse en
los balnearios) Produce una buena respuesta física y sobre todo emocional. La
aplicación de masaje con bolsa de hielo en la artrosis de rodilla, realizando
sesiones de menos de 20 minutos, 5 días a la semana, durante 2 semanas.(Hablar de la importancia de que pacientes
con artrosis vayan al fisioterapeuta ya que tenemos gran material para poder
ayudar en la sintomatología. Podemos utilizar TENS, US, hidroterapia,
creioteerapia, Cyriax y/o biofeedback).
Según el estudio por la Sociedad Española de
Reumatología (SER) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria
(SEMERGEN) sobre la utilización de recursos sanitarios y la repercusión
socioeconómica de la artrosis de rodilla y cadera en España, la artrosis cuesta
a la Administración 4.738 millones de euros al año. Este dato equivale al 0,5
por ciento del PIB nacional.
·El coste anual medio de la artrosis de rodilla y cadera en España
asciende a 1.502 euros por paciente.
4.200.000 pacientes padecen artrosis de rodilla.
La artrosis alcanza el 23% de nuestra
población.
Al tratamiento de la artrosis se destinan 5.000
millones de euros/año, a pesar de lo cual el 70% de los pacientes artrósicos no
está satisfecho con el control de su enfermedad y un 50% de ellos no tiene bien
controlado el dolor.
Prevalencia:
La artrosis de cadera afecta normalmente a
personas mayores de 60 años, pese a que estudios recientes muestran que esta
afectación puede aparecer en personas jóvenes, de entre 20 y 40 años, aunque
con menor relevancia. No obstante, es necesario realizar estudios más
exhaustivos para determinar la prevalencia de la enfermedad con mayor
exactitud. 2 artículos científicos demuestran que la prevalencia de la artrosis
en personas en edad inferior a 40 años tiene una prevalencia inferior al 1%.
Ello hace sospechar que la causa principal de la enfermedad es debida a la
carga y la degeneración progresiva del cartílago articular. Sin embargo, es importante
destacar que, de entre los criterios diagnósticos de la artrosis, entre los que
se encuentra el criterio sintomático, o clínico, ha demostrado que personas
mayores de 80 años tienen una menor prevalencia de la enfermedad. (2)
Además, en el
mismo artículo se ha realizado una tabla en la que, comparando con otros estudios
y otros investigadores, destaca que, por medio de diagnosticar al paciente de
artrosis por medio de los síntomas, de imágenes radiográficas, y de una mezcla
de ellas, en todos los estudios y lugares donde se diagnostica al paciente por
síntomas y por imágenes radiográficas, suelen haber más casos cuando se
observan las radiografías, a excepción de EEUU.
Además, la prevalencia es mayor
en las mujeres que en los hombres a partir de los 40 años. Solo 2 estudios se
valoraron a pacientes menores de 40 años, y en ambos estudios, se observó que
la prevalencia era mayor en los varones. Esta tabla se puede observar en el
anexo 1.
En España,
según el ministerio de sanidad (3), la artrosis es la
cuarta enfermedad crónica más prevalente, tras la hipertensión, el dolor lumbar
y el colesterol elevado, con una prevalencia de más del 17% según datos del
2017, y habiéndose recogido datos en los 12 meses previos a la realización de
la tabla. Además, atendiendo al detalle por comunidades autónomas, destaca que
las dos que más prevalencia tienen de la artrosis son Asturias, seguido de
Galicia, con más de un 25% de prevalencia en ambas, y las 2 que menos
prevalencia tienen de artrosis son la ciudad autónoma de Ceuta, seguido de
Melilla. No obstante, si obviamos las ciudades autónomas, las comunidades que
menos prevalencia tienen son las islas Baleares y las islas Canarias.
Con todo
este impacto socioeconómico, coge aún más importancia la fisioterapia y sobre
todo la prevención y consejos higiene-dietéticos para reducir este impacto.
La artrosis suele definirse como un proceso degenerativo articular, consecuencia de trastornos mecánicos y biológicos que desestabilizan el equilibrio entre la síntesis y la degradación del cartílago articular, estimulación del crecimiento del hueso subcondral y presencia de un cierto grado, habitualmente leve, de sinovitis crónica.
Clínica de la artrosis:
- Dolor en la articulación que aparece después de hacer movimientos, sobre todo al empezar el movimiento y al acabar el movimiento, y que, una vez has acabado el movimiento, sigue doliendo. El típico ejemplo que se puede poner es el de un corredor, que se dobla el tobillo en medio de una prueba. Molesta cuando te doblas el tobillo y luego sigue corriendo sin dolor, porque la articulación esta “caliente”, pero cuando se “enfría”, empieza a doler más.
- Rigidez de la articulación, que suele ser de corta duración (no superior a 30 minutos). Cuesta mover la articulación al levantarse, pero cuando va “calentándose”, es decir, cuanto más movimiento, mayor movilidad tiene.
- Articulación roja e hinchada.
- La articulación afectada cruje con el movimiento.
- La movilidad de la articulación se ve reducida, pudiendo incapacitar al paciente.
Diagnóstico:
La artrosis se puede diagnosticar de varias formas.
La primera de ellas es por los síntomas que presenta el paciente, previamente descritos, la segunda de ellas es por una exploración complementaria (criterios radiográficos). En dicha exploración se debe observar cómo está deformada, que al palpar la articulación sentimos que estamos “tocando hueso”, y que al mover la articulación se escuchan crujidos, tanto si lo mueve el paciente como si lo movemos nosotros. Cuando la artrosis está muy avanzada, la musculara alrededor de la articulación esta atrofiada, es decir, que es más floja que en condiciones normales. También puede diagnosticarse por medio de otros métodos, como realizar una artrocentesis.
Datos importantes de la artrosis:
1) Patología crónica que conlleva períodos de hasta 40 años de evolución.
2) Patología donde existe inflamación más o menos evidente.
3) Elevada comorbilidad dada la edad de aquellos que la presentan.
4) Patología grave considerando la mala calidad de vida de los que la padecen junto a las incapacidades y el deterioro funcional que ocasiona.
Afecta a las articulaciones de carga principalmente a la rodilla, siguiendo de la articulación de la cadera.
- Explicación anatomopatológica:
Los huesos están separados por unas almohadillas. A causa del desgaste, y del uso de las articulaciones, esas almohadillas van desgastándose.
Igual que las bisagras de las puertas van desgastándose al paso de los años y por el uso continuado que se le da, nuestras articulaciones sufren un desgaste parecido que llamamos artrosis.